miércoles, 26 de noviembre de 2008

DE PORFIRIO MAMANI MACEDO.

LA PARTIDA.
PORFIRIO MAMANI MACEDO.

He partido al otro lado del mar. No llevo ningún adiós en mi recuerdo. En la travesía, las aves, mis únicas compañeras de viaje, han preferido callar su canto. No sé nada de los días, aquellos que preceden y anteceden a las formas futuras. He presenciado el invierno. No he preguntado a nadie de la tierra a donde voy ni de la tierra que dejo. Sólo guardo un sueño debajo de una piedra, en el campo. Llevo este nombre que me han dado las aves al alejarme. Viaje, ya no nos alcanza la mano del olvido, aunque haya tempestad, en este vuelo que nunca esperemos, cruzar, como un viejo animal, el día. ¿Qué puedo decir de lo que soy? En alguna parte quedará mi cuerpo. No habrá fiesta, sólo en una piedra deforme, grabará, la tinta en la costra el nombre. Seguramente un día, no lejos de un allá, pernoctará, silenciosa y triste la lluvia. Un camino, ya herida la tierra, será el río. Amanecer que tanto el corazón suspira.

LA PÁGINA DE PORFIRIO MAMANI MACEDO.

3 comentarios:

Adolfo Payés dijo...

Bello me gusta todo...

gracias por transportarnos a ese mundo que no existe pero que tus voz nos hace sentirnos en el siempre...

un abrazo besos....

te siento

Gabiprog dijo...

Ser parte del camino no debe ser malo. Lo pernicioso sería vivir en la cuneta.

Un abrazo!!

Ricardo Guadalupe dijo...

Hola Nilda, muchísimas gracias por las palabras que escribiste en mi blog. Hoy te he devuelto la visita y he podido comprobar lo gran defensora del lenguaje que eres. Además, en este otro blog tuyo, prestas tu voz a la literatura, añadiendo así más sensaciones aún a los textos que recitas.

Yo trato de hacer algo parecido, a través de un grupo de personas-libro que nos hemos juntado y que memorizamos relatos y poesías para luego narrarlos, al modo en que lo hacían los personajes de la novela de Bradbury, “Fahrenheit 451”.

Sobre el poema de Porfirio Mamadi Macedo, a mí me transmite paz, como cuando te embarcas en un viaje para partir de cero, sin ningún lastre que te haga pesado el camino. Y también me lleva a ese momento crítico en el que tantas veces he pensado y al que quiero llegar con la conciencia tranquila. Me estoy refiriendo al viaje definitivo, para el que tan importante resulta sentirse bien con uno mismo y con lo hecho en la vida.

Por hoy nada más. Sólo decirte que ya estamos conectados por la palabra y el lenguaje. Un lenguaje que se mantiene vivo gracias a contribuciones como la tuya. Felicitaciones.

Un fuerte abrazo,
Ricardo