lunes, 10 de noviembre de 2008

MARÍA ANTONIETA FLORES.

María Antonieta Flores. Caracas, 1960. Ha publicado los poemarios El señor de la muralla (Caracas, 1991), Canto de Cacería (Maracay, 1995. Premio de Poesía de la I Bienal de Literatura Municipal «Augusto Padrón» 1994), Presente que no en ausencias (Caracas, 1995), Agar (Valencia, 1996), Criba de abril (1998), Los trabajos interminables (1998, Mención Premio Municipal de Literatura, 1999), La desalojada luz de la tarde (poema largo, plaquette, 1999). Obtuvo el Premio Municipal de Literatura «Rafael Angel Insausti» mención Ensayo 1996 (Barinas) con Sophia y Mythos de la pasión amorosa editado en 1997. Aparece incluida en Antología de la poesía latinoamericana del siglo XXI. El turno y la transición de Julio Ortega (México: SigloVeintiuno Editores, 1997. pp. 343-344) y Antología de la poesía venezolana II de Rafael Arráiz Lucca. (Caracas: Edit. Panapo, 1997. Pp.1019-1022).

Morada antigua.

Yo vengo de una estirpe de mujeres solas

eficaces

inembargables

derrotadas antes de nacer

por la muerte

siempre guardadas

como semillas que arrastra el viento

entregadas al sacrificio de la vida

sin un futuro ni un presente

sin vástagos que las resguarden

aprendidas en soledad

ellas mismas amamantándose

haciendo de cada día una victoria estéril

mujeres que hablan desde muy lejos

ahogadas en su torpeza y en la bruma del deseo

mujeres solas que arruinaron sus manos

en el oficio duro que le entregaron las prendas blancas

y perdieron sus días entre toses y dolores de pecho

conociendo todo de la pobreza

administrando los silencios y el alimento diario

entrando en las jornadas

con un dolor irremediable

estirpe sin grandes ambiciones

dulces mujeres que amaron sin respuesta

y fueron una tras otra

mano con mano

fundando la cadena del desamparo.

(De la voz de mis hermanas y otros poemas, 2005)

Derechos Reservados © María Antonieta Flores.

1 comentario:

Adolfo Payés dijo...

como semilla que arrastra el viento...

todo en esta vida...

saludos gracias como siempre, un abrazo