martes, 12 de agosto de 2008

RAFAEL CADENAS.

Rafael Cadenas. (Barquisimeto, Venezuela, 1930). Poeta, ensayista, traductor, profesor de literatura de la UCV. Ha publicado los poemarios Cantos iniciales (1946), Los cuadernos del destierro (1960), Falsas maniobras (1966), Intemperie (1977), Memorial (1977), Amante (1983), Antología 1958-1983 (1991), Dichos (1992), Gestiones (1992). En ensayo, Realidad y literatura (1979), Anotaciones (1983), En torno al lenguaje (1985). Obra entera. Poesía y prosa (2000, México: FCE). Su más reciente obra de traducción publicada se titula El taller de al lado (2005) que reúne toda la poesía traducida por el autor. Entre los reconocimientos recibidos, se pueden mencionar: Premio Nacional de Literatura 1985, beca de la Fundación Guggenheim (1987), Premio Internacional de Poesía Pérez Bonalde 1992 con Gestiones (Caracas: Pomaire, 1992). En 2001 recibe el Doctorado Honoris Causa de la Universidad de Los Andes (ULA, Mérida, Venezuela) y en 2005, Doctorado Honoris Causa de la Universidad Central de Venezuela (UCV, Caracas, Venezuela).

Las paces.

Lleguemos a un acuerdo, poema.


Ya no te forzaré a decir lo que no quieres


ni tú te resistirás tanto a lo que deseo.


Hemos forcejeado mucho.


¿Para qué este empeño en hacerte a mi imagen
cuando sabes cosas que no sospecho?


Líbrate ya de mí.


Huye sin mirar atrás.


Sálvate antes de que sea tarde.


Pues siempre me rebasas,


sabes decir lo que te impulsa


y yo no,


porque eres más que tú mismo


y yo sólo soy el que trata de reconocerse en ti.


Tengo la extensión de mi deseo


y tú no tienes ninguno,


sólo avanzas hacia donde te diriges


sin mirar la mano que mueves


y te cree suyo cuando te siente brotar de ella


como una sustancia


que se erige.


Imponle tu curso al que escribe, él


sólo sabe ocultarse,


cubrir la novedad,


empobrecerse.


Lo que muestra es una reiteración


cansada.


Poema,


apártate de mí.

***

Pudiste resistir en primera línea solo.


Esa senda no la ha vuelto a tomar nadie.


Eres el último.

Porque es arduo


mantenerse,


arduo abandonarse,


arduo soportar lo enorme,


arduo no pertenecer al grito,


arduo asirse al idioma en el límite,


arduo saber que las palabras no protegen


y andar así cumpliendo, en sigilo, sin razones.

(de Rilke)

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