lunes, 12 de mayo de 2008

LUCÍA ESTRADA.

(Medellín – Colombia, 1980)

Ha publicado los libros de poesía Fuegos Nocturnos (Medellín, 1997); Noche Líquida (Colección del Ministerio de Cultura, San José de Costa Rica, 2000), Maiastra (Ed. El Tambor Arlequín. Medellín, 2004) y Las Hijas del Espino (Cobalto Ediciones. Medellín,

2006). Sus poemas han aparecido también en varias antologías y publicaciones del país y del exterior. Con su libro Las Hijas del Espino obtuvo el Premio de Poesía Ciudad de Medellín (2005).

El Círculo del Poema.

Cada poema abre otro silencio,


recorre las estancias últimas


de la palabra


para volver al todo.

Se precipita en el vacío


después de circular


de mano en mano,


de labio en labio


hasta que no queda ningún vestigio


de la sangre que acuñó su moneda.

Cada poema


un desafío al ojo atento


en el instante justo


de la caída.


Fuga.

Arremeter, resbalar, hundirme, resurgir, salir del poema, adentrarme una vez más en él, clausurar una puerta, abrir una ventana, bajar un peldaño o dos, subir de nuevo, permanecer a la intemperie, abrigarme cuando sea necesario, cerrar los ojos, abrir las manos, reconstruir en un segundo el misterio y cubrirme con su ala cósmica; conjurar el vacío, nombrar la soledad, despojar el tedio, asir la sombra, rodear la luz, conciliar el silencio, la palabra, recrear la noche, recuperar lo blanco, ofrendar el sueño, perpetuar la vigilia, mantener el fuego, redimir la demencia, renovar el tiempo, desear la memoria, aceptar el olvido, acaudillar el amor, asumir la vida y celebrarla como un acto piadoso, considerar la muerte y aguardarla como a la única heredera de mi cuerpo y sus estaciones, abrir los ojos, cerrar las manos, abandonarme, adivinar el vértigo, experimentar la náusea, purificarme luego, reencontrarme bajo la lengua púrpura del día, saludar al extranjero en el bosque del extravío y rectificar uno a uno el número de sus huesos.

(Del libro Fuegos Nocturnos)

jueves, 8 de mayo de 2008

RESTAURACIÓN DE LA PALABRA.

AUTOR:

EDUARDO GÓMEZ

Miraflores, Colombia, 1932.

¿Para qué escribir pequeños versos

cuando el mundo es tan vasto

y el estruendo de las ciudades ahoga la música?

En esta lucha de gigantes

se necesitan armas de vasto alcance.

En este duelo a muerte

las canciones embriagan o adormecen.

Está en juego la sangre de generaciones

y de pueblos

y un mundo abierto al hombre infinito

por nacer.

Está en juego demasiado

para arriesgarlo todo solamente al azar de la palabra.

Es hora de glorificar otros hombres y otros hechos

Es hora de buscar situaciones

en donde la palabra sea necesaria

y de convivir con aquellos

para quienes la palabra es liberación.

Solamente la palabra que ponga en peligro el poder de los tiranos y los

Dioses

es digna de ser pronunciada o escrita.

sábado, 3 de mayo de 2008

VACÍO.

CAROLINA MORENO LENIS.

(Cali, Colombia, 1986).

Quedan unos pocos pedazos de

Madera

en esta hoguera

y aun así

la llama está cada vez más viva

sube escalando el aire

y luego baja

como cansada.

Lo más triste es

que no puede calentarse a

sí misma

y no soporta el humo

aunque ella lo engendra.

Unos trozos de ese aire

Oscuro

que se pegó para siempre

en las viejas paredes.

Y un poco de calor

no fue suficiente

para el frío indecible

de esos lugares

donde no hay nadie.

sábado, 26 de abril de 2008

EL ÁNGEL DEL POEMA.

VICENTE QUIRARTE.

México, 1945.

Sobre las ruinas del alba,

donde buscamos

-perdida la realidad del sueño tras el arco irisla

momentánea fragilidad de una caricia,

el rostro en que dibujamos con miedo

la última sonrisa,

él habita.

El vive.

Nosotros sólo transcurrimos.

Pero al contemplarnos

remover a ciegas los escombros,

la luz dura de su espada

nos señala el diamante entre basura.

El Universo recobra su sitio

y es más brillante la desgastada luz

de las estaciones:

es nuestro el paisaje y nuestro el viento.

Detrás de nuestras letras

el ángel del poema

inicia el vuelo con alas destrozadas.

miércoles, 23 de abril de 2008

ALEYDA QUEVEDO ROJAS.

ALEYDA QUEVEDO ROJAS

(Quito, Ecuador, 1972) Poeta y periodista. Licenciada en comunicación social. Desde hace 10 años trabaja como redactora, editora y consultora de comunicación para el desarrollo, en diversos diarios del Ecuador y agencias de cooperación internacional. Actualmente es productora del Programa ENCUENTRO de Radio VISION, y editora de la revista DIALOGO para el Desarrollo Local. Ha publicado los libros de poesía: Cambio en los Climas del Corazón (1989) La Actitud del Fuego (1994), Algu- nas Rosas Verdes (1996) y Espacio Vacío (2001); Música Oscura (Antología, Cuadernos de Caridemo-Almería, Junta de Andalucía, España, 2004); en febrero de 2006

parecerá su libro: Soy mi cuerpo. En 1996 con Algu- nas Rosas Verdes recibió el Premio Nacional de Poesía Jorge Carrera Andrade. Ha representado al Ecuador en los más importantes Encuentros Hispanoamerica- nos de Escritores en Colombia (Bogotá, Montería y Medellín), Perú (Lima), Chile (Santiago), Argentina (Buenos Aires y Rosario), España (Madrid y Granada) y México (D.F. y Morelia). Su poesía se incluye en revistas como la de Casa de Poesía Silva, Bogotá;

Prometeo, Medellín; Hubbud magazine of poetry, Calapoo- ya a literary review, y Eye Rhime, todas revistas literarias de Oregon- USA. Recientemente sus poemas han sido incluidos en las antologías: Presencia de Grecia en la Poesía Hispanoamericana, Chile-Ediciones LOM; Antología Poética de las Mujeres en Hispono- américa: Pícaras.

EL AMOR Y LAS PIEDRAS.

El amor en ocasiones se vuelve insustituiblemente frágil

tanto que puede diluirse y perderse entre el oxígeno

Esta necesaria levedad es anillo solar que se pega en la lengua

inventando una ecuación de energía líquida

Golpe de aire que se repite pocas veces

y siempre tiene el rostro lleno de hielo

El amor fluye como la estructura de un bosque de cristal

su corte perfecto atraviesa montañas

Pero las piedras

siempre las piedras permanecen en el lugar del amor

Logran convertirse en la exactitud

que apenas la velocidad las supera.

NATURALEZA.

Y es de imaginar

que todo crece por dentro

como si una semilla volviera

a reventar en pleno desierto

y el sexo recuperara su imagen de fruto luminoso.

OJOS DE TESTIGO.

El viento histérico rompe mis hombros

Ópera que desmorona la contemplación

del desierto

y hace tambalear al saguaro

rey de cactus

Las horas larguísimas

caminan como pesadillas

Después

lentamente llega la calma furiosa

y el cielo del paisaje ocre

se limpia para dejar pasar

la más pura y metálica luz del planeta.

viernes, 18 de abril de 2008

ELIZABETH MARÍN BEITIA.

ELIZABETH MARÍN BEITIA.

La Unión Valle, 1979.

CIUDAD.

Me recorre en cada esquina tu noche sangrienta

Tu huella dura y temerosa me transita.

Las calles no encuentran

Mis extraviados pasos

Sólo angustiosas avenidas titilan bajo mis párpados.

Esta cansada marcha que no avanza

Permea de ira la herrumbre y el asfalto.

Bendita ciudad del desamparo

De almas que me habitan con ojos, voces y semáforos.

¿Me dejarás huir de tu ceniza?

¿O me matarás ciudad, un día de tantos?

(Del libro Memorias de piel para leer sobre la hoguera)

sábado, 12 de abril de 2008

CECILIA ORTIZ. POETIZA VENEZOLANA.

Cecilia Ortiz. (San Casimiro, Estado Aragua (Venezuela), 1951). Licenciada en Letras en la Universidad Central de Venezuela en 1984. Perteneció al Primer Taller de Poesía del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos, CELARG, durante 1974-75. Actualmente dirige talleres de poesía adscritos al Consejo Nacional de la Cultura, CONAC. Ha publicado los poemarios: Trébol de la memoria (1978); La pasión errante (1986) Autorretrato (1993) Naturaleza inventada (2004), Entremarino (2006), Daños Epirituales (2007), Habla la muerte (2007), Invernadero (2007). Reedición de La Pasión Errante (2007)

La vida es frágil.


Hoy parece un quebrantado centinela


Mañana


Aluvión


Sin sentido


Veo el infinito


Veo con temor un monstruo que no existe


Es el vivir


Ínfimo tejido


Ayer te ibas
Hoy es el olvido


Telaraña abismal de agudo tiempo


Siento lo que pasó


La fiebre intenta quemar el momento


La alegría se espanta


Me ejercito en un mundo de aromas


Doy con el olor


Lo desconozco enseguida.


Temblor sofocante
Me alzo en la poesía

Cuando sobre la muerte llueve
Y sigue el designio de la historia
Uno lamenta que sus muertos
Se mojen

Ya creciste delicado corazón
Ya te grita el oído
Lo que no has debido escuchar

Quisiera ser la misma al pasar los años
Pero el comienzo de las cosas
Me vuelve hacia atrás y apenas doy un paso.


¿Ves esa caja mágica?

Allí están mis adentros
Mis porque sí
Cercos de porcelana
Delimitados por humo blanco.

Poco me ha faltado para ser ave
Paloma torcaz avecita asustada
¿No tendré un destino equivocado?