domingo, 18 de octubre de 2009

Poemas de Argentina Casanova - México.

Argentina Casanova nació en Campeche, Campeche, en 1975. Estudió Ciencias de la Comunicación en el Benemérito Instituto Campechano, y la maestría en Cultura y Literatura Hispanoamericana Contemporánea en la Universidad Modelo, en Mérida, Yucatán. Es poeta, narradora y periodista. Ha publicado el poemario Non Santa (1999), Anatomías (2007), Navegaciones (2008) y ha recibido reconocimientos como los Juegos Florales Nacionales de la Universidad Autónoma de Campeche 2007; el Premio de Poesía en los Juegos Florales Nacionales “Anita Pompa de Trujillo”, Hermosillo, Sonora, 2007; fue Premio Estatal de Poesía “De Mujeres para Mujeres”, 1999; Premio de Poesía Estatal “Por Nosotros”1993, otorgado por el Gobierno del Estado de Campeche; Premio Estatal de Periodismo al mejor reportaje 1995 y 1998. Su primer cuento se publicó en la colección infantil “Don Colorín y Don Colorado”, en 1986.
Ha sido Becaria del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes para “Creadores con trayectoria”, 2005 y 2008.

POEMAS.

DE LEJOS SE VE EL MAR.

La tempestad se fue pero quedó la furia,
llevó las aguas más adentro
lejos de la costa el mar se revolvía en su fracaso
dejó medusas y caracolas a la deriva
Todos miramos la desnudez absurda de la playa sin el mar
las aves migraron apenas antes del abismo de la oscuridad
Ahí a lo lejos se ven las aguas,
sus olas escondidas dejan el desamparo
cascos de barcos, corazas de cayucos, huesos de otros naufragios
huellas de trilobites de antes del primer diluvio y la lluvia universal
trasluce en las piedras abandonadas
el polvo de cardúmenes arriados con el huracán,
Queda la soledad de la vaciante
aprieta los ojos del pescador
están las huellas, pasos de los que arrastran el alijo
y manos arrancan al pulpo
de las entrañas del hueso del caracol
Navega Orestes y Ulises,
Quetzalcóatl en canoa de piel de serpiente
todos vuelven hacia el mar en el regreso a casa
Desde cuándo el mar no escucha voces que lo nombren para amarlo
y sólo siente el odio de los náufragos, la soledad de las islas

En las avenidas puede mirarse el desierto lejos de la playa
¿a dónde se va el mar cuando repliega las aguas?
Puedes quemar las naves sobre las cenizas del mar,
haz de tu canto el camino de la tierra
Rema el navío sobre las arenas
varado en la playa enfila su vela hacia la tormenta
¿Hasta dónde recorre las sinaguas un barco en busca del océano?
Navega el hombre hacia dentro
para encontrar el paraíso,
atraviesa los ríos de Caronte
Se va el mar
en un ensayo del instante primero,
de cuando volcó sus aguas por primera vez
epílogo para el último minuto de la eternidad.
TRÓPICO.
Vivo en la zona más caliente de la tierra, cinturón del trópico
amarre de las aguas a la selva, árboles dedos que sostienen
racimos verdes preñados de nidos, ruta de navíos y de tormentas
el día apunta a las entrañas orada horas y dobla el horizonte
Yo soy del trópico de las faldas de fuego, horizonte que hierve
cuerpo húmedo bajo la tempestad, serpiente de agua corre entre la
(selva
boca del infierno pintada del paraíso, Treno de la garganta del agua
Y sí:
yo soy del trópico donde se cocinan las médulas

Las palabras tienen el tufo de los mangles y la selva virgen
Ves ríos profundos, maraña de imágenes en lo profundo
Persiguen tábanos detrás las orejas, alfileres en los ojos
canto herido en la insolación de abril.


Octavo.


Agosto se inunda de la melancolía
Las hojas del calendario desbordan la tristeza de sus nacidos
ninguno tuvo paz ni conoció la gloria
nadie sabe porqué es la cuna de los desesperados
Llego a ser el octavo por la tormenta de julio
estuvo en el nombre de los inmortales
agosto
fiel a los miserables
el de las tardes lluviosas que enlodan los zapatos
las aguas y la canícula

Se prolonga en las madrugadas hasta las horas del insomnio
agosto tiene la voz del sordo
filo de un cuchillo lleno de herrumbre
corta las horas y las enferma.


HOMBRE.

Trajiste el mar a mi habitación en una madrugada
bajo las sábanas veíamos zargazos y anémonas
Una gaviota abraza a otra sobre el espejo
al pie de nuestra cama un cardume de peces de colores
la pared atardece en el verano de los cuerpos
punta del sol en la pupila de la noche,
inerte pende sobre la cabecera, ahí la luna, las estrellas
abajo los océanos se mueven al ritmo de la respiración
un pez aguja nos mira abrazarnos, copulan las aguas en esta bahía

Piensas el mar y ahí está, con su infinita sed ante tus ojos
piensas arena y sientes el desierto en tus entrañas
Pronuncias hombre y ahí están tus hermanos,
pero no estoy entre ellos, solo voy a tu lado.

1 comentario:

Argentina dijo...

Hola, gracias por incluir mis poemas. Saludos y les dejo mi mail

argentinamilenio@gmail.com