sábado, 26 de abril de 2008

EL ÁNGEL DEL POEMA.

VICENTE QUIRARTE.

México, 1945.

Sobre las ruinas del alba,

donde buscamos

-perdida la realidad del sueño tras el arco irisla

momentánea fragilidad de una caricia,

el rostro en que dibujamos con miedo

la última sonrisa,

él habita.

El vive.

Nosotros sólo transcurrimos.

Pero al contemplarnos

remover a ciegas los escombros,

la luz dura de su espada

nos señala el diamante entre basura.

El Universo recobra su sitio

y es más brillante la desgastada luz

de las estaciones:

es nuestro el paisaje y nuestro el viento.

Detrás de nuestras letras

el ángel del poema

inicia el vuelo con alas destrozadas.

miércoles, 23 de abril de 2008

ALEYDA QUEVEDO ROJAS.

ALEYDA QUEVEDO ROJAS

(Quito, Ecuador, 1972) Poeta y periodista. Licenciada en comunicación social. Desde hace 10 años trabaja como redactora, editora y consultora de comunicación para el desarrollo, en diversos diarios del Ecuador y agencias de cooperación internacional. Actualmente es productora del Programa ENCUENTRO de Radio VISION, y editora de la revista DIALOGO para el Desarrollo Local. Ha publicado los libros de poesía: Cambio en los Climas del Corazón (1989) La Actitud del Fuego (1994), Algu- nas Rosas Verdes (1996) y Espacio Vacío (2001); Música Oscura (Antología, Cuadernos de Caridemo-Almería, Junta de Andalucía, España, 2004); en febrero de 2006

parecerá su libro: Soy mi cuerpo. En 1996 con Algu- nas Rosas Verdes recibió el Premio Nacional de Poesía Jorge Carrera Andrade. Ha representado al Ecuador en los más importantes Encuentros Hispanoamerica- nos de Escritores en Colombia (Bogotá, Montería y Medellín), Perú (Lima), Chile (Santiago), Argentina (Buenos Aires y Rosario), España (Madrid y Granada) y México (D.F. y Morelia). Su poesía se incluye en revistas como la de Casa de Poesía Silva, Bogotá;

Prometeo, Medellín; Hubbud magazine of poetry, Calapoo- ya a literary review, y Eye Rhime, todas revistas literarias de Oregon- USA. Recientemente sus poemas han sido incluidos en las antologías: Presencia de Grecia en la Poesía Hispanoamericana, Chile-Ediciones LOM; Antología Poética de las Mujeres en Hispono- américa: Pícaras.

EL AMOR Y LAS PIEDRAS.

El amor en ocasiones se vuelve insustituiblemente frágil

tanto que puede diluirse y perderse entre el oxígeno

Esta necesaria levedad es anillo solar que se pega en la lengua

inventando una ecuación de energía líquida

Golpe de aire que se repite pocas veces

y siempre tiene el rostro lleno de hielo

El amor fluye como la estructura de un bosque de cristal

su corte perfecto atraviesa montañas

Pero las piedras

siempre las piedras permanecen en el lugar del amor

Logran convertirse en la exactitud

que apenas la velocidad las supera.

NATURALEZA.

Y es de imaginar

que todo crece por dentro

como si una semilla volviera

a reventar en pleno desierto

y el sexo recuperara su imagen de fruto luminoso.

OJOS DE TESTIGO.

El viento histérico rompe mis hombros

Ópera que desmorona la contemplación

del desierto

y hace tambalear al saguaro

rey de cactus

Las horas larguísimas

caminan como pesadillas

Después

lentamente llega la calma furiosa

y el cielo del paisaje ocre

se limpia para dejar pasar

la más pura y metálica luz del planeta.

viernes, 18 de abril de 2008

ELIZABETH MARÍN BEITIA.

ELIZABETH MARÍN BEITIA.

La Unión Valle, 1979.

CIUDAD.

Me recorre en cada esquina tu noche sangrienta

Tu huella dura y temerosa me transita.

Las calles no encuentran

Mis extraviados pasos

Sólo angustiosas avenidas titilan bajo mis párpados.

Esta cansada marcha que no avanza

Permea de ira la herrumbre y el asfalto.

Bendita ciudad del desamparo

De almas que me habitan con ojos, voces y semáforos.

¿Me dejarás huir de tu ceniza?

¿O me matarás ciudad, un día de tantos?

(Del libro Memorias de piel para leer sobre la hoguera)

sábado, 12 de abril de 2008

CECILIA ORTIZ. POETIZA VENEZOLANA.

Cecilia Ortiz. (San Casimiro, Estado Aragua (Venezuela), 1951). Licenciada en Letras en la Universidad Central de Venezuela en 1984. Perteneció al Primer Taller de Poesía del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos, CELARG, durante 1974-75. Actualmente dirige talleres de poesía adscritos al Consejo Nacional de la Cultura, CONAC. Ha publicado los poemarios: Trébol de la memoria (1978); La pasión errante (1986) Autorretrato (1993) Naturaleza inventada (2004), Entremarino (2006), Daños Epirituales (2007), Habla la muerte (2007), Invernadero (2007). Reedición de La Pasión Errante (2007)

La vida es frágil.


Hoy parece un quebrantado centinela


Mañana


Aluvión


Sin sentido


Veo el infinito


Veo con temor un monstruo que no existe


Es el vivir


Ínfimo tejido


Ayer te ibas
Hoy es el olvido


Telaraña abismal de agudo tiempo


Siento lo que pasó


La fiebre intenta quemar el momento


La alegría se espanta


Me ejercito en un mundo de aromas


Doy con el olor


Lo desconozco enseguida.


Temblor sofocante
Me alzo en la poesía

Cuando sobre la muerte llueve
Y sigue el designio de la historia
Uno lamenta que sus muertos
Se mojen

Ya creciste delicado corazón
Ya te grita el oído
Lo que no has debido escuchar

Quisiera ser la misma al pasar los años
Pero el comienzo de las cosas
Me vuelve hacia atrás y apenas doy un paso.


¿Ves esa caja mágica?

Allí están mis adentros
Mis porque sí
Cercos de porcelana
Delimitados por humo blanco.

Poco me ha faltado para ser ave
Paloma torcaz avecita asustada
¿No tendré un destino equivocado?

martes, 18 de marzo de 2008

VICENTE HUIDOBRO.

ARTE POÉTICA.

Que el verso sea como una llave

Que abra mil puertas.

Una hoja cae; algo pasa volando;

Cuanto miren los ojos creado sea

Y el alma del oyente quede temblando.


Inventa mundos nuevos y cuida tu palabra;

El adjetivo, cuando no da vida, mata.


Estamos en el ciclo de los nervios.

El músculo cuelga,

Como recuerdo, en los museos;

Más no por eso tenemos fuerza;

El vigor verdadero

Reside en la cabeza.


¡Por qué cantais la rosa, oh Poetas!

Hacedla florecer en el poema;

Sólo para nosotros

Viven todas las cosas bajo el Sol.


El poeta es un pequeño Dios.

Vicente Huidobro.

domingo, 16 de marzo de 2008

LA POESÍA.


POEMA DE

Jorge Torres, poeta valdiviano. (Chile)


Si digo:


LA POESÍA ES UNA TORRE DE BABEL,


me acusarán de poco original.


Si digo:


LA POESÍA ES LA ORDENACIÓN DEL CAOS


EN LA PALABRA,


me acusarán de cursi.


Si digo:


LA POESÍA ES UNA CASA DE PUTAS


Y LOS POETAS SUS CAMPANILLEROS,


me acusarán de obsceno y procaz.


Por eso cierro el pico.


So pena, me acusen de complicidad.

jueves, 6 de marzo de 2008

LUIS ALBERTO CRESPO.

LUIS ALBERTO CRESPO.

Es una de las voces más sólidas de la poesía venezolana contemporánea. Obra publicada, entre otros libros: Si el verano es dilatado, 1968; Cosas, 1968; Novenario, 1970; Rayas de lagartija, 1974; Costumbre de sequía, 1976; Resolana, 1980; Entreabierto, 1984; Señores de la distancia, 1988; Mediodía o nunca, 1989; Sentimentales, 1990; Más afuera, 1993; Duro, 1995 y Solamente, 1996. Estudió Periodismo en la Universidad Central de Venezuela y en París. Dirige desde hace cinco años la Revista Imagen, del Instituto Nacional de Cultura CONAC y es uno de los miembros de su Directorio. Ha participado en diversos foros internacionales de poesía en Canadá, Colombia, Alemania, Moscú, España. Ha sido traducido al inglés, francés, italiano, alemán, húngaro, hebreo y árabe. Obtuvo el premio CONAC, el Premio Municipal de Poesía y el Premio Nacional de Periodismo Cultural. Ha publicado dos antologías, Costumbre de sequía, Como una orilla, donde recoge parte de su obra y prepara En lugar del resplandor, la cual será editada en Colombia. Como traductor ha vertido al español la poesía de René Char Aromas cazadores, Elogio de una sospechosa y poesía de Guillevic.

Háblame dime esa palabra

donde uno abre la puerta

y no deja rastro

La palabra con las luces de la casa

apagadas

y la carretera

todo eso que no sabe adónde ir

Escríbela y verás.

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Me hago tarde para llegarte ahora

Cómo vas a hacer para llegarte ahora

Lo que respira en ti está muy oscuro

Tropezarás con tus manos en el pasado

Te harás daño

Si te has tardado mucho

Eres demasiado tú

Y ahora

Ahora eres ninguno imaginándote.

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Recuerda que fuimos aquel matorral

ensimismados

que sentíamos la sombra

pero nunca el dolor

Solo lo otro sufría

a cada estremecimiento

Nosotros no

nosotros no queríamos ser.

( Sentimentales – 1990 – del libro Como una Orilla)