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domingo, 15 de mayo de 2011

MARÍA ANTONIETA FLORES. VENEZUELA.

MARÍA ANTONIETA FLORES.

Caracas, 1960. Poeta y ensayista. Magister en Literatura Latinoamericana. Ha publicado los poemarios: El señor de la muralla (1991), Canto de Cacería (1995), Premio de Poesía de la I Bienal de Literatura Municipal "Augusto Padrón" (1994); Presente que no en ausencias (1995), Agar (1996), Criba de abril (1998), Los trabajos interminables (1998), Mención Premio Municipal de Literatura (1999); Índigo (2001), Premio Anual Fundación para la Cultura Urbana), limaduras(2005), la voz de mis hermanas (2005). Obtuvo el Premio Municipal de Literatura "Rafael Angel Insausti" mención Ensayo 1996 (Barinas) con Sophia y Mythos de la pasión amorosa editado en 1997. Ganó en la Mención Ensayo Literario de la IV Bienal de Literatura "Mariano Picón Salas" 1997 con Espiral sonora. Lectura de Ida Gramcko (inédito). Es editora de la revista literaria el cautivo (www.elcautivo.org). Foto de José Antonio Rosales.

ENTREVISTA.

Fuente: Tiempo universitario (http://www.tiempo.uc.edu.ve)

¿Qué libro relee, qué autor?

La Biblia, en especial el Cantar de los cantares. Juan de la Cruz, también. La poesía de Raúl Gómez Jattin, poemas de Francisco Brines y de Borges. Siempre vuelvo a Vivaldi y a Bach. La voz de Gardel y en estos días, Feliciano. Regreso desordenadamente a la poesía italiana (Ungaretti, Quasimodo, Pavese, Montale) y a Eugenio de Andrade.

2- ¿Qué libro no pudo terminar y por qué?

Muchos. Lo afirmo sin culpas. Entendí que no tengo la obligación de culminar un libro –cosa que había aprendido cuando estudiaba pregrado en Literatura y Lengua Castellana en el viejo Pedagógico de Caracas-. ¿Por qué no llego al final? Porque siendo libros buenos no están en sincronía con mi momento interior y porque cuando son malos, la vida es corta para insistir en lo perdido o lo que nada dice. Alguna ópera (hay una de Manuel de Falla, Atlántida) y las sinfonías de Mahler, no he podido con todas –disonancias entre mundos interiores.

3- ¿Qué autor no le gusta?

Ciorán. Antes me gustaba mucho. Ahora le huyo. Siento que lo han convertido en un cliché. Y muchísimos más…. muchos… muchos… El gusto es una cosa, la valoración de una obra es otra cosa y eso me obliga a leer autores que no me gustan aún cuando escriba sobre ellos y estudie su obra. Creo que si una se encierra sólo en lo que le gusta, pues leería cinco autores y no es la idea. Me interesa conocer, escuchar lo que otros escriben o escribieron.

4- De todos los lugares de su casa, ¿cuál prefiere para leer?

El espacio que funciona como sala, en una butaca con una copa de vino al lado cuando se puede y con los pies en alto. Ante mí un ventanal velado por una cortina muy clara que me deja ver la silueta de las plantas de mi balcón y ver o escuchar a los pájaros cuando se acercan, y es el lugar que me deja contemplar mientras cae la noche. No puedo leer acostada.

5- ¿Le gusta leer fuera de su casa? ¿Cómo y en dónde?

No, para nada. La casa, mi habitación o mi celda, como la llamo es mi lugar ideal. Sin embargo leo en el trabajo cuando tengo chance pero leo poco y mal. Cuando viajo –y eso incluye aeropuertos, horas de vuelo y tiempo en hoteles, nunca. Más bien tomo notas. En ningún lugar público de Caracas ni de Venezuela, mucha inseguridad, mucho ruido para concentrarse y saborear. Soy de atmósfera y de madriguera, eso sólo lo da el lugar donde uno ronda íntimamente. Allí leo.

6- ¿Qué géneros prefiere: narrativa, ensayo o poesía?

Poesía, ensayo, teoría y narrativa. En ese orden. Y el cine, la música académica y popular, la telenovela y algunas series de tv., para mí todos ellos son también géneros literarios y libros con formatos impalpables.

7 ¿Cuál es su autor preferido?

Jodido. No tengo uno solo. Allí soy infiel.

8- ¿Hay algún verso o fragmento de libro que recuerde y repita?

Repetía mucho uno de Francisco Brines: “el amor y el después ya se acabaron” y otro de Juan Manuel Roca: “al dolor agrego más dolor, más belleza a la belleza”. El nada te turbe, nada te espante de Santa Teresa; también, “Hombres necios que acusáis/ a la mujer sin razón/ sin ver que sois ocasión/ de lo mismo que juzgáis” (Sor Juana), “Cuán largo me lo fiaís” del Lazarillo y “Cosas veredes, Sancho”. Hace muchos años atrás, el “Tú me quieres blanca, me quieres de espuma” de Alfonsina y “Hay golpes en el alma, tan fuertes yo no sé” y no hay que señalar al autor… Recientemente, “un bongo remonta el Arauca” y “se lo tragó el tremedal”. Recuerdo y, a veces, guía mis pasos el “Preferiría no hacerlo”. No lo repito en voz alta.

9- ¿Qué autor le parece poco valorado?

Larga lista. No quiero detenerme ni en un nombre en una tierra donde la literatura es marginada al igual que los creadores. Actualmente la valoración responde, en general a valores extraliterarios. Sí voy a mencionar una novela: El bosque de los elegidos, de José Napoleón Oropeza. Debiera formar parte del canon de la narrativa venezolana y muy pocos la han leído y menos las nuevas generaciones.

10- ¿Qué libro le hubiera gustado escribir?

Ninguno o mejor los que he escrito –publicados o inéditos-. Los libros que he escrito dan cuenta de mí y de mis limitaciones y con eso me conformo.

11- ¿Con qué personaje literario se identifica?

Bartleby. Me acompaña desde los ochenta. I would prefer not to

12. ¿Con qué libro ha llorado?

Con varios. Generalmente, novelas. La poesía me detiene el llanto y me coloca en el silencio agradecido. Recuerdo haber llorado con Casandra, de Christa Wolf. Hay libros que me han arrancado llantos desgarrados. Creo que Sed de amor, de Mishima fue uno de ellos. Y como mi condición de lectora no se detiene en el papel, el film The reader ha sido el último texto que me hizo llorar.

13. Nombre tres libros con los que se ha sentido un lector agradecido.

Con A boiling Caracas, de Odia Ofeimun, con los diarios de Anaïs Nin y con uno que todavía no llega a mis manos pero que ya agradezco. A veces cierro un libro, acaricio su portada y le doy gracias en voz alta al autor y a la obra. Un ritual. Así que le he agradecido a muchos libros en la vida y por razones muy diversas.

14. Si usted fuese miembro de la Academia Sueca, ¿a quién le daría el Nobel de Literatura?


No creo en el Nobel. En ningún premio, realmente.

15. ¿Que libro le recomendaría a Dios?


Ninguno, todos vienen de él.

16 ¿Qué libro invitaría a leer al Diablo?


Ninguno, se los ha leído todos.

POEMA MORADA ANTIGUA.


Yo vengo de una estirpe de mujeres solas
eficaces
inembargables
derrotadas antes de nacer
por la muerte
siempre guardadas
como semillas que arrastra el viento
entregadas al sacrificio de la vida
sin un futuro ni un presente
sin vástagos que las resguarden
aprendidas en soledad
ellas mismas amamantándose
haciendo de cada día una victoria estéril
mujeres que hablan desde muy lejos
ahogadas en su torpeza y en la bruma del deseo
mujeres solas que arruinaron sus manos
en el oficio duro que le entregaron las prendas blancas
y perdieron sus días entre toses y dolores de pecho
conociendo todo de la pobreza
administrando los silencios y el alimento diario
entrando en las jornadas
con un dolor irremediable
estirpe sin grandes ambiciones
dulces mujeres que amaron sin respuesta
y fueron una tras otra
mano con mano
fundando la cadena del desamparo


María Antonieta Flores Caracas 1960

En: La voz de mis hermanas, Vitrales de Alejandría 2005

martes, 25 de agosto de 2009

POEMA DE GIUSEPPE CAPASSO MASCIA.

A la conquista de lo inmenso.

¿Y qué decir de las horas vacías

que me deja el séptimo día?

Rumiar la soledad del hombre

imaginar la soledad de la mujer

comunicándose a gritos y en silencio

la herencia de Lesbos y Sodoma.

Siempre confío al cuaderno de apuntes

el ansia cotidiana del pensar

que este mundo estrafalario

adonde vine sin conocimiento de causa

ya le queda algo estrecho al poeta

y no tiene otro para exilio.

Nunca quise saber del tanto en tanto tiempo

al tanto por ciento me da tanto

no me arrepiento

me basta el clima de Lara para ahogar la angustia

las palabras cordiales de un amigo

un aire acompasado de sensata letra

me basta la recompensa quincenal

por dejar constancia a cada instante

de formar parte de un ejército alocado

con ojos cerrados por el resplandor del oro

que nos muestran sus amos opulentos

para que lo olvidemos como integrante de la tierra.

Tierra madre diminuto grano de arena

caballero el soplo cósmico divino energía aún no definida.

Si esperanza es juventud que masca goma

jamás conozca el uso de las armas

a no ser la del debate y la dialéctica

a fin de darle forma infinita

a la asamblea de terrícolas

que emprenderá la conquista de lo inmenso.

No me digan que son cosas sabidas:

el vuelo de una mariposa

el susurro del agua

los grandes labios de una mujer poseída

el danzar de una palmera con el viento

luego de un poema dicho con soltura

el todo para olvidar las naves de hojalata

que nos contienen a pesar nuestro

para ir y venir y gastar la recompensa.

A los que han edificado el socialismo

no sabría exactamente sugerirles:

el norte es poesía

la amistad la brújula

el reino de dios un estado de ánimo

y no sólo de pan vive el hombre.

(Del libro EL BRAVO EMIGRANTE)

Barquisimeto - Venezuela.

jueves, 9 de julio de 2009

Poemas de Luis Alberto Crespo.

Afuera

Ninguna casa es para vivir

No hay otra pared

Que la grieta en el cuerpo

Lo borrado

Me quita la voz de la boca

Mi casa nunca se alza

Nunca es por dentro

Mi casa es la espina continua

Que me roza.


¿Me hablas a mí

O era el camino?

¿Me nombras

Por mi nombre

O es tu agonía?

¿O es mi hermano

Que regresa al asilo?

¿Estás muerto

O es ya mediodía?

¿Qué hora es

O es el olvido?


Volver

Es ese lugar torcido

Donde ya no existo

Cuándo me acordaré de la herida

Cuándo seré real para adornar así mi cuerpo

Esperas

Estás por ser una cacería

Ladeándote

Para mostrar el lado de ese esplendor.


Ese camino

Por la escritura

Sus piedras

Por esa frase

En los labios

La casa es mi casa

Porque yo lo escribo

Ese pájaro canta

Porque pongo su nombre

Y ese camino sigue

Porque le doy esta página

Porque abre esta página

Y amanece vacío.


De tanto vivir

Adelgazo como una orilla

Quedo ligero

De tanto irme de mí

Nunca fui mío

Cuando me encontraba

Andaba a caballo

Temiéndome

Me hago daño despierto

Con tanta luz

Tanto ser.


Palabra es aquella tórtola

Desgarradura aquel barranco

Nos inclinamos

Del lado que hace más daño

Cuando abramos los ojos

Ya no estaremos aquí

Ese privilegio.


(Del poemario Entreabierto)

martes, 30 de junio de 2009

Poemas de Jesús Enrique León.

Jesús Enrique León – Venezuela.


Poeta, dramaturgo y ensayista, venezolano, ha publicado: El ángel de la poesía (1995); Códigos (1997); La cuarta irreverencia (1998); Cantos para la última noche (2000 y 2005); Reconciliándome con el diablo (2001); Detrás del sol (2002) y Caminos de ira (2006); con este último obtuvo uno de los premios del I Certamen Mayor de las Artes y Letras de Venezuela.

Jesús Enrique León se desempeña como Coordinador de los Centros de Creación Literaria de Carora con sede en la Casa Chío de la UCLA, estado Lara, es Sumo Sacerdote de la República de Guarimure. En el área investigativa ha diseñado y aplicado el método de “Contracción y Expansión Creadora”, para la actuación teatral y la “Teoría de la Abstracción de la Palabra Poética” y el método para su aplicación.

Ha recibido innumerables reconocimientos y distinciones y su obra ha sido objeto de estudio por parte de investigadores y tesistas. Dentro de su obra inédita figuran Teoría de la Abstracción de la Palabra Poética; La abeja en el muro y Poemas msj para Úrsula.

POEMAS.

VIII

Ha cesado la lluvia

un perro solitario

cruza los escombros.

El río se adueño de tantas

memorias

brotan los vivos con su muerte

a cuestas

se ahoga la palabra en su naufragio

se ahogan los dogmas

en un mar sin lecho

y más allá de la ola

los residuos de lo que fue

llegan llenos de espanto

caballitos de palo

flotan en la inmensidad.

***********

En el muro de la abeja

Marcando el silencio

jinetes de espinas, los dos

recorren estelas de la ausencia

el tiempo y la abeja, los dos

como una melodía zumbando

la piedra de los prisioneros

mirando la abeja

una vuelta a mis ojos

una vuelta la abeja

en mis ojos ciegos

la abeja se da una vuelta de tristeza.

LA ABEJA.

Me canso de los dioses

y sus vanidades

talvez porque quiero ser vanidoso también

Me canso de romper

dogmas y espíritus

me canso, me canso de tanto

que he decidido

vender mis memorias.

(Del libro La abeja en el muro)

martes, 5 de mayo de 2009

Poemas de Alfredo Chacón - Venezuela.

DEL RUMOR DE MIS LÍMITES.

Retraerse. Crujir

de frío y de calor afuera.

Volver a entrar

ahíto de intemperie.

Seguir en esta duración

sin historia

con sólo desgarrones y sabores,

premuras y albricias

que no llegan a ser

lo que se quiere refutar, acoger,

lograr que nos concierna.



Quiero hablarte, palabra,

ser tu voz

y que tú seas la palabra de mi voz.

Te convido a decir

seguro de que dices

pero no conmigo

sabiendo que yo digo

pero no contigo.

Te convido a decirnos.



Como en juego

disuélveme, perdóname,

dame tu absolución.

Sigue fingiéndome

entre tanto,

no abandones todavía

a mi apariencia.


Por el ahora se sabe

que a todos algún día

nos tocó decir

lo que sólo uno de nosotros dijo:

“Las cartas de amor que escribí en mi infancia

eran memoria de un futuro paraíso perdido”.

Homenaje a Juan Sánchez Peláez.



La voz de un poeta

se escucha en la espesura

de todos los poemas

y se llama dicción.

La prueba de la existencia de un poeta

se encuentra

en la invención que hace su voz

de la palabra.

Como la voz de un poeta

no se puede escuchar

sino en una palabra

inventada por el silencio de esa voz,

tengo la prueba

de la existencia de un poeta

de la invención que él y yo hacemos

del poema

en la espesura de su voz.

Para Alejandro Oliveros.



Cómplice, insalvable compañera

de mi culpa,

sigue siéndolo conmigo

y como si tu culpa fuese mi regalo.


¿Qué quieres

que yo no sea

otra cosa sino vista ciega

o que yo sea

la piel que te recubre y se estremece?


Con presencia

sin forma

el toque de la mano

insaciablemente sentida.


Palabra instigadora

del rumor de mis límites,

carnada echada en cualquier parte

de mi mar sin fondo,

llegar a ti

por el trasluz de este pensar

en el que escribo,

es lo más que presumo.

Seguir contigo sería demasiado.

Ni tú ni yo

somos capaces

de soportar tanto apremio.

Alfredo Chacón © Derechos Reservados.