Un espacio para el encuentro con las nuevas voces de la literatura.
Un adentrarnos en ese mundo de versos que vuelan, cantan, gimen y susurran sentimientos sin fronteras.
La poesía de Rosol Botello, (Quíbor, Venezuela, 1953) es una poesía impresionante por su impecabilidad enunciativa… El universalismo decidido e inocultable que respiran sus poemas se constituyen en aspectos sustantivos de su lenguaje poético… Es sencillo, no simple, el procedimiento operado en el poema: el Absoluto está en la esencia misma de lo cotidiano. (Rafael Rattia)
Sueño.
Sentí una poderosa atracción
un gran amor intenso
una completa entrega de sentimientos
y de cuerpo
una pasión lenta
constante
completa
Yo iba
sin remedio
envuelta en la maravilla
de una fuerza extraordinaria que me empujaba
hacia ese ser
Yo estaba ahí
en una imagen congelada
de dos personas mudas
que se miran de frente
Me desperté asombrada
nunca había amado así como en sueño.
Estamos llenos de palabras.
Estamos llenos de palabras
Somos diestros y locuaces
Me ladras cuando llego
Y veo amor
No es que fallemos en el buen decir
En eso somos reyes
Amamos las palabras
Asomo mi verdad por tus orejas
Y te quedas mudo
Tengo una paciencia china
Seguiremos construyendo
Un mundo de palabras
Donde ellas salten
Se revuelquen
Sean libres
Y nosotros contemplemos
Fascinados.
Mi soledad.
Después de tener la casa llena
me percaté de la soledad
corrí a borrar las huellas dolorosas
el polvo de los zapatos
las tazas usadas
pasantes
no podemos tener nada.
Después de hablarle
Después de hablarle
me queda una sensación de vaguedad
A veces queda huella
alguien lo vio
le habló
o dijo algo que desencadenó
otra cosa
y se hace real
Esta vez la piel de su cara
estaba amarilla
y él tenso
luego se volvió rosado
Siempre termino mirando sus dientes
Con él
la realidad parece sueño.
El lobo que yo soy.
Hace tiempo que no veía al lobo
Que tengo adentro
Mi lobo está marcando su territorio
Hay un mensaje cuando paso
Los otros se quedan sobrecogidos
Muertos
Sólo los más perturbados
No se dan cuenta
En su desvarío
Los ignoro.
Ahora, cuando escribo, es como ponerle orden a ese caos,
surge la belleza entre toda esa maraña verbal, y es esa belleza que se logra, lo que al final me salva. Escribir es mejor que ir al médico, una iglesia, hablarse frente al espejo, etc.”
Denisse Vega Farfán. (Trujillo, Perú, 1986). Estudiante de Derecho en la Universidad César Vallejo. Premio Poesía a Vallejo (2001), y Pluma Vallejiana (2006) por la UCV. Autora del poemario EURITMIA (2005). Forma parte de la muestra de poesía joven “GENERACIÓN DEL 2000?” (Claroscuro, Círculo Abierto Editores, 2006) y de la antología de poesía “19 Poetas Peruanos-Generación del 2000” (Miguel Ildefonso, 2006). Integrante de la Galería - Taller de Artes Plásticas “PALAMENCO” de la Universidad Nacional del Santa, participando así en numerosas exposiciones pictóricas locales. Poemas suyos han sido publicados en diarios y revistas nacionales e internacionales. En Abril de 2007 recibió un reconocimiento por su destacada contribución al desarrollo cultural del país, por la Universidad César Vallejo. Actualmente se encuentra preparando su siguiente libro y su primera muestra pictórica personal.
1ª traición a la soledad.
“Yo no sé de pájaros, no conozco la historia del fuego. Pero creo que mi soledad debería tener alas”. Alejandra Pizarnik
La verdad me abraza con sus huesos de felpa
yo lanzo mi caña de pescar al negro río del tiempo
y extraigo un pez grandísimo:
es la soledad que emerge de sus aguas turbias
con una despedazada mujer apretada entre sus dientes
una mujer que lleva puesta la sangre como un vestido de encaje
ondeando sus blondas de fuego.
Las voces caminan de largo en las ruinas de lo oscuro
donde habito como una serpiente
pero una de ellas (la más demacrada) se detiene y me susurra:
“Denisse
nadie lavó tus huesos con su sangre
ni desató tus sogas de hielo
se olvidaron de tocar tu campana 12 veces cada noche
para que amanecieras fuera de tu cárcel
de esa hospedería de pasillos y cuartos infinitos
donde Baudelaire y Rimbaud escriben versos
con los aguijones de los alacranes
y el corazón como una casa roja
de solitario cuervo o gorrión
se hunde tras el tsunami”.
Ah soledad
percudido gabán que todos se han puesto
quédate tú!
oliendo el moho de tus calles
intentando cruzar los puentes del desquicio
quédate con los neologismos que le inventaste
al brillo de mis ojos cada día
deja que lleve el amor como una insignia en el pecho
o una hermosa lágrima entre las manos
deja que reconstruya las facciones del ángel
que ya no soy.
Te digo pálida voz
pez que se traga otros peces
que ya no dormiré entre tus barrotes
en esa cárcel donde antes de beberte como cicuta
echaba sus raíces el crepúsculo
porque lo mismo sería hacerlo sobre un suelo húmedo
a la intemperie
con el ruido de los cláxones
y tu filuda voz gravitando en mi cabeza
como una sonaja.
Muchos hijos tuyos he sepultado
y dime: ¿acaso se elevaron al cielo?
Ahora sólo te pido soledad
que raudamente escupas mi nombre
mientras salgo como una polilla
por una de tus mangas.
Oscuridad
Humedecida hollada
Y no saciada la oscuridad
Persiste
Dilata más las cuencas
Estruja la cárdena cima
La mujer en su insistencia
Cede su cuerpo como la sed del jaguar
A la sangre de una liebre
Es la cruz central del sacrificio
Cada poro se desbasta y vuelve a tramarse
La ebullición cuesta abajo
Es un hogar de rojas y azules exequias
En la oscuridad esa mujer sortea nombres
Mientras que cómo infantiles recuerdos
Punzantes manos la auscultan más allá
Del revés de sus ojos
Hasta que finalmente en medio del más alto gemido
Encuentra el suyo.
Despegarse de sí
Como el sol de sus vanas metáforas
Descubrir los verdaderos reflejos del silencio
Verse partir de mil formas
Como un pequeño fuego
Un animal mitológico
Una égloga vacía
U otro camino de batientes horizontes
Ah
Pero todo sería menos soez
El hundir fúlgidamente mis pasos
Hasta en cualquier lenguaje surcado
Por venenosas fragatas con baluartes
De sanguinolentas patrias
Sin fermentar mis raíces
Si tan sólo la mano túrgida de luz
Emancipadora
Que prometiste sobre mi cabeza
Se construyese
Hasta quedar en mis ojos un pabellón
De definitivas señas.
Tu cuerpo cae en el poema
Como en un lecho de vivas lápidas
Ha muerto tu nombre
El aire de tus alas
El misterio que aullaba advirtiéndote el encanto
Como en una procesión detrás de tus ojos también van
Los seres que amamantaste
La soledad como fantasma mordaz y riente
El placer como caracol que se encoje succionando
Lo áureo de tus llagas
Tu cuerpo cae en el poema
Y acaso estas palabras germinando en tu tierra muerta
Doris Moromisato Miasato (Chambala, 1962), Es feminista, budista, ecologista y poeta. Graduada en Derecho y Ciencias Políticas por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, como poeta ha publicado los libros de poesía: Morada donde la luna perdió su palidez (1988), Chambala era un camino (1999) y Diario de la mujer es ponja (2004). Como investigadora de la comunidad japonesa en el Perú su más reciente libro se titula Okinawa. Un siglo en el Perú (2006) y su ensayo “Construcción simbólica de la feminidad y la masculinidad en la comunidad japonesa en el Perú” fue publicado en el libro Nuevos mundos, nuevas vidas. Actualmente trabaja para la Cámara Peruana del Libro como Directora Cultural de las Ferias de Libros.
POEMAS.
ESCENA DE FAMILIA / con mujer adentro.
Desvistes tu cuerpo palpas en silencio el origen de tus pechos, no te detiene el ruido de sus voces avanzas sigilosa hacia la punta de tu miedo. Tu familia cena esta noche la misma rutina, trafica en la mesa los escombros de un día deshecho Tú bajas hacia tu vientre caliente que te espera como un negro pájaro la noche se instala en tu pubis aletea y empieza a llover sobre tus muslos Tu padre, ruidosamente, traga la sopa y eructa tu madre se queja y hace lo mismo tus hermanos se miran y la imitan Tú te dejas caer sobre tu nuca mansa, te abandonas al placer de tus orillas Una boca escupe sobre el piso Tu boca se abre lentamente Otra boca lanza groserías Gimes, no te explicas Alguien arrastra los pies y sale a la calle Dentro de ti otra tiembla cuando tiemblas rehace el perfil de tu cintura por la curva de tus nalgas se resbala Tu padre derrama el vino sobre la mesa Tú te derramas en un suspiro Maldice a tu madre, tira la puerta y se marcha, tu madre limpia y se llena de grasa Tú, de rocío Recoge los viejos trastos y su viejo destino Tú aprendes a amarte con esa que te imita Tu madre llama, se enfría la sopa Abres la puerta, miras a la mesa y del triste cajón de tus quince años extraes una sonrisa.
LA MUJER ESPONJA.
¿Qué soy, quién soy?
Un punto bajo la luna una despensa de su luz y la luna un punto verde atrapado en el diminuto punto que soy yo.
Su inmensidad en mis pupilas su nocturna y anciana caminata la curva de su vientre atrapada en mí. La luna, soy yo.
Criatura que estira sus patas bajo la luna glándulas, salivas, metacarpos atraviesan la noche costras, paranoias, bilis ganglios, obsesiones, bruma sostienen la leyenda.
¿Qué soy?, pregunto a una hoja del hibiscus. Veinticinco millones y no hay lugar para mí. Mi bisabuelo no peleó por el salitre mi abuela no enterró sus huesos aquí.
Ovarios, verborrea, la cicatriz de una tuberculosis en el antiguo mapa de mis pulmones, caries, laberintos, diástoles, desolaciones.
¿Quién soy?, me pregunto.
La luna brilla en la hoja del hibiscus.
Ah, la luna, la luna...
Tú no dudas, le digo, tú no te amilanas. Cada noche despiertas y ruedas la anciana ruta de tus patas.
Diplomada en Dirección de Cine y Televisión por la Facultad de Medios de la Comunicación del Instituto Superior de Arte (ISA). Egresada de varios talleres de especialización en guión de la Escuela de Cine de los Tres Mundos, San Antonio de los Baños, Cuba, incluyendo “Cómo contar un cuento”, con el escritor colombiano Gabriel García Márquez. Actualmente reside en La Habana, Cuba.
En el año 2006 obtuvo en Barcelona el premio Bruguera de Novela por la obra Todos se van. En el año 2008 publicó Nunca fui primera Dama.
Sus libros de poesía son:
Platea oscura,La Habana, 1987.
Cabeza Rapada, La Habana, 1996
Ropa Interior- Editorial Bruguera.
Ropa Interior. Dejamos sobre las duchas de los hombres nuestros cuerpos bien amarrados a la tubería solar. Marcamos territorio como animales en celo con las trusas saturadas de arena y el olor sideral que los aísla. En los baños quedan restos del sexo que les hicimos ayer, agua de flores y velas de vainilla derramada. Lágrimas rotas en el encaje profano de la madrugada. He perdido mis aretes disueltos en el jabón de una lujuria breve y las cremas señor untan tus sábanas, como veneno de diosas argentadas. Mira como arrebatamos la libertad de sus mentes. Abrimos la culpa en el paraguas dilatado de la tarde. Regresamos con sus hijos ocultándole el verdadero apellido de sus genes. En ropa interior leemos nuestras páginas persiguiendo sólo su deseo, cada línea de arroz es un gemido. Puedo esconderme en mis sombreros, sin ser descubierta… ¿Adivinan? Un sayo y un escudo que esquive los golpes del amor. Hay algo más debajo del sombrero, te lo juro. Armo el rompecabezas de las palabras sobre la cama, un plano blanco para patinar desnudos, ropa interior negra, sin dolor. Y aunque lo diga todo, no llega transparente a tus sentidos. No lo entiendes. Tendrías que aprender a desnudarme.
Dejamos la antropología de un asentamiento grave, un asentamiento cercano a esta cultura débil, sexo fuerte, inseguro, desterrado.
Leo las líneas que subraya el editor pero no fumo, no alivio mi ansiedad…y ya no puedo olvidar lo que he vivido.
Tu baño aún conserva mis pociones, mis esencias, mi estela, mi estampida,
guardo un tren, un alcatraz, una libélula
y la foto de espalda que me hicieron dormida
no soy encaje ni concha ni malvada,
no es sólo lo que ves pero me he ido
mis ideas son más que las espaldas profundas que ves en el museo
Soy mi texto y lo que trato de ocultar en el peligro de la sobrevivencia
ropa interior en frasco de otro baño.
Otra humedad, mucho frío.
Los abrigos no existen, se regalan a otra mujer que fui en el ritual ajeno.
no hay nieve en el paísy aunque rompa a llorar eternamente,
Sólo en ropa interior logro salvarme
Dejo mis textos en tu casa pero hay más,
más frívolo y profundo, más pagano. Escribo en los espejos y te encuentras
Perteneció al Café Cultural del Instituto Nacional de Seguros en Costa Rica y su única formación literaria es la de los maestros que han tratado de enseñarle el oficio desde sus obras, como lector empedernido que es.
En la actualidad mantiene relaciones literarias con KALA Editorial de México, con quienes publicó en el 2008 su cuento “Volver al polvo” en “Escritores Seriales”
Es Licenciado en Ciencias Contables, Consultor en Informática, estudiante de Psicología, de Administración de Recursos Humanos y espera morirse estudiando.
Odia la contracción "Del" hasta el día de hoy se niega a usarla.Ama la noche, la lluvia, un buen libro y un buen cigarro.
Se atreve a buscar belleza en lo feo, por eso intenta hacer sublime lo cotidiano, y contrarioa lo que muchos piensan al leer sus textos tenebrosos, de muerte y desesperación, que parecieran salir de una mente oscura y depresiva. En realidad su vida está llena de luz, y por eso se atreve sin miedo a adentrarse en las tinieblas.
Ella sangra mariposas muertas, que se desmoronan con el aire.
No grita, mas su cara desfigurada por el dolor es muy distinta de la de el Cristo calmo y fino de las imágenes.
El silencio es un país extraño desde que estas sombras gritan tanto, desde que la oscuridad se divorció de la calma, desde que finalmente esas sombras parecen deslumbrarme con su constante ir y venir.
Cree que la vida es más que el simple proceso de irse muriendo; tarde o temprano seremos de la muerte, pero la vida es más un aprendizaje espiritual que un camino material simplemente, por eso debemos aprender a ver y a convivir con los invisibles, con los demonios, nosotros mismos.
Y hasta tanto no tengamos las obras de este joven escritor que serán publicadas por Kala Editorial de México, podemos escudriñar sus letras en la Web visitando su bitácora personal. www.amorexiacr.com
En donde se encuentra el lado oscuro y luminoso del escritor Costarricense Alonso Hernández.
CON Y SIN NOSTALGIA.
Y es que te pierdo y no
y sin buscarte
regresas a mi orilla, hacia mis manos
porque te amo y no
y entonces partes,
cuando más te necesito yo a mi lado
porque te espero y no
y nunca tornas,
ni retornas nunca sobre tus propios pasos
porque te odio y no
y así me canso
de estar y ya no estar sin verte nunca
porque te importo y no
y así es el juego
cuando te vas
perdí perdiendo me persigues
porque me muero y no
y hoy está el cielo
como mis ojos, a punto de llorar de triste
y estás y no estás
y cuando esto sucede y no
existo y no existo
y quiero existir, pero no quiero...
Soñé que volvías como siempre
como cuando me amabas
te soñé como siempre
ya no con tus ojos diluidos en odio
ya no con tu frente ceñida
sino más bien con tu sonrisa
Olías a dulce de tapa
a mar
a lluvia en la ventana
a sueño que se encuentra
a dicha
a alegría
volviste como vuelve la gente
no como vuelven los fantasmas
volviste gloriosa
como siempre
hermosa y amada
volviste mientras besaba mi almohada
y soñaba
Volviste y el desamparo
no viene de tu ausencia
volviste y mi tristeza
se ampara en que estabas al lado
dormías y no te dabas cuenta
que yo soñaba.
Soñé que volvías
soñé tu abrazo y tus ojos que me decían que me amabas
soñé y tú dormida
no te dabas cuenta siquiera
de que te fuiste
y yo soñaba que regresabas.